Psicóloga online · Sesiones en español y portugués Escríbeme por WhatsApp

Blog

Choque cultural inverso: por qué cuesta tanto volver a casa

Por Jenifer Beterli, psicóloga ·

Cuando te fuiste, todo el mundo entendía que costara: otro idioma, otra ciudad, nadie conocido. Cuando vuelves, se da por hecho que será fácil. Es tu casa, tu gente, tu idioma. Y sin embargo, a muchas personas el regreso les cuesta tanto o más que la ida.

Qué es el choque cultural inverso

Es el desajuste que se siente al volver al país de origen después de una temporada larga fuera. En los años sesenta, los investigadores John y Jeanne Gullahorn propusieron que la adaptación a la vuelta sigue una curva parecida a la de la ida: primero la alegría del reencuentro, después un bajón y, con el tiempo, el reajuste. Lo llamaron la curva en W.

No le pasa a todo el mundo igual ni en el mismo orden, pero el bajón de después del reencuentro es muy común.

Por qué ocurre

  • Has cambiado. Fuera aprendiste otras formas de hacer las cosas, y algunas ya son tuyas.
  • Tu ciudad también ha cambiado. La vida siguió sin ti: amistades con otros planes, sitios que ya no existen, bromas que no entiendes.
  • Esperabas volver a algo que ya no está. La casa que recordabas es, en parte, una foto fija.
  • Nadie pregunta demasiado. Después de las primeras cenas, a pocos les interesa de verdad lo que viviste, y eso aísla.

Lo que se suele sentir al volver

  • Sentirte extranjero en tu propio país.
  • Echar de menos la vida de fuera, incluso cosas que allí te molestaban.
  • Impaciencia con costumbres que antes te parecían normales.
  • La duda de si volver fue un error.
  • Cansancio de explicar por qué has vuelto.

Nada de esto significa que te hayas equivocado. Es el precio de haber vivido dos vidas.

Qué ayuda a aterrizar

  1. Contar con ello. Saber que el bajón es habitual le quita parte del peso.
  2. Darte un plazo amable. Adaptarse a la vuelta también lleva meses.
  3. Conservar lo que aprendiste fuera: una rutina, un idioma, una forma de organizarte.
  4. Buscar a gente que también ha vuelto. Te entenderán sin explicaciones.
  5. Construir la vida de ahora, no la que dejaste: planes nuevos, sitios nuevos, personas nuevas.
  6. Hablarlo, con alguien de confianza o en un espacio profesional.

Cuándo pedir ayuda

Si el malestar dura mucho, es muy intenso o te impide hacer tu vida, conviene que te atienda un profesional sanitario. Y si lo que necesitas es un espacio para ordenar lo que sientes y decidir cómo quieres vivir esta etapa, puedo acompañarte.

Si te has reconocido en este artículo, puedo acompañarte. Las sesiones son de 50 minutos, por videollamada. Volver o quedarte: decidir con calma.

Para seguir leyendo

¿Hablamos?

Escríbeme y buscamos un hueco para tu primera sesión: 50 minutos por videollamada.

¿Tienes dudas antes de reservar? Escríbeme y te las resuelvo, sin compromiso.

WhatsApp